Hace una semana publicamos Propia, una capa pública de confianza para credenciales digitales verificables, y contamos por qué la estamos construyendo como infraestructura abierta.
En resumen: hoy las instituciones vuelven a comprobar las mismas cosas una y otra vez. Las credenciales verificables permiten que una institución pueda confiar en una credencial que otra ya emitió. Pero para hacerlo necesita poder responder tres preguntas: ¿quién la emitió?, ¿estaba autorizado para hacerlo? y ¿sigue siendo válida?
Propia hace que esas respuestas estén disponibles públicamente y puedan ser verificadas por cualquiera.
Para entender cómo funciona, sigamos una situación concreta: alguien llega al mostrador de una empresa de alquiler de autos y muestra su licencia de conducir digital en el teléfono.
Qué puede comprobar el mostrador
El verificador, en este caso la persona detrás del mostrador, necesita comprobar cinco cosas:
Integridad. La credencial no fue modificada después de ser firmada.
Autoridad del emisor. La institución que la emitió estaba autorizada para emitir ese tipo de credencial.
Vínculo con el titular. La persona que la presenta es quien recibió la credencial.
Validez temporal. La credencial todavía está dentro de su período de validez.
Estado. La credencial no fue suspendida ni revocada.
La firma digital permite comprobar que la credencial fue firmada por una determinada clave y que no fue modificada. Pero eso no alcanza para saber si esa clave pertenece a un emisor autorizado, si sigue siendo la clave válida de esa institución o si la credencial continúa vigente.
Esas son las preguntas que responden los registros públicos de Propia.
1. Registro de emisores: quién puede emitir qué
El primer registro responde una pregunta simple: ¿quién está autorizado a emitir una determinada credencial?
Una autoridad de transporte puede estar autorizada a emitir licencias de conducir en una jurisdicción, pero no títulos universitarios ni licencias en otra.
Esa autorización depende del marco de confianza correspondiente, es decir, las reglas que determinan qué instituciones pueden emitir y bajo qué condiciones.
Propia registra esas autorizaciones para que cualquiera pueda verificarlas.
La autoridad de gobernanza es quien puede modificar este registro. Esto es importante: tener una clave criptográfica no significa tener autoridad para emitir una credencial. Un registro donde cualquiera pudiera anotarse como emisor solo demostraría que controla una clave, no que está legalmente autorizado a emitir.
Leer el registro es abierto, y todos sus cambios quedan registrados y pueden auditarse.
2. Registro de identificadores: quién controla las claves
Las instituciones cambian de claves. Pueden reemplazar un dispositivo, cambiar al responsable de firmar o recuperar el control de un identificador. Eso no debería invalidar las credenciales que ya emitieron.
El registro de identificadores permite saber qué claves controla cada institución y bajo qué reglas pueden cambiar.
Así, una credencial vinculada a un identificador estable puede seguir siendo válida aunque cambie la clave que lo controla. Si está vinculada directamente a una clave de dispositivo, puede ser necesario emitirla de nuevo.
Propia puede trabajar con DIDs u otros identificadores compatibles, siempre que su control pueda verificarse de forma independiente.
3. Registro de estado: qué sigue vigente
Una licencia puede ser válida hoy y ser suspendida o revocada mañana.
El registro de estado permite que el emisor publique ese cambio. El verificador puede consultar si la credencial sigue vigente sin tener que preguntarle al emisor cada vez que se presenta.
El estado también puede mantenerse en caché para funcionar con conectividad limitada, siempre que exista una regla clara sobre cuánto tiempo sigue siendo confiable.
Y hay una diferencia importante: el registro muestra si una credencial está vigente, pero no registra dónde ni cuándo fue presentada.
La misma lógica, en otros mostradores
El alquiler de autos es solo un ejemplo. Un gobierno puede emitir una credencial de identidad, una universidad usarla para emitir un título y un colegio profesional verificar ambos antes de emitir una matrícula. Después, un empleador, un banco o un organismo público puede verificar las credenciales que necesita.
Cada institución aplica sus propias reglas, pero puede construir sobre una verificación que otra ya hizo, sin acceder a sus bases de datos ni pasar por un operador central.
Ahí aparece la composabilidad: las credenciales se convierten en piezas reutilizables de procesos institucionales, reduciendo verificaciones, manejo de documentos, revisión de fraude e integraciones.
Qué datos no se publican
Para que esta infraestructura sea pública, también importa qué información no se publica.
Las credenciales, sus claims y los datos personales permanecen bajo el control del holder. Los registros de Propia no contienen nombres, direcciones, fechas de nacimiento, fotografías, números de documento ni datos biométricos.
Tampoco registran qué credencial se presentó, dónde ni cuándo.
Lo que sí queda en el registro público es lo que cualquier verificador necesita para comprobar una credencial: quién puede emitirla, qué claves controla ese identificador y si sigue vigente.
Así, distintos verificadores pueden consultar el mismo estado público sin que cada presentación tenga que pasar por el emisor o por un operador central.
Por qué hacerlo como infraestructura pública
Si estos registros fueran una base de datos administrada por una empresa, esa empresa controlaría su disponibilidad, las actualizaciones y el estado que conserva.
Propia usa blockchain para evitar esa dependencia de un operador central.
Ethereum funciona como capa de settlement: registra los compromisos del estado aceptado y permite verificar que las actualizaciones siguieron las reglas del protocolo.
Para operar a escala, Propia propone una Layer 2 validium, que agrupa muchas actualizaciones antes de asentarlas en Ethereum y utiliza pruebas de validez para verificar que fueron ejecutadas correctamente. Los datos necesarios para reconstruir ese estado permanecen fuera de Ethereum, lo que reduce costos pero hace que su disponibilidad sea una responsabilidad de cada despliegue.
Blockchain no crea la autoridad institucional. Un gobierno sigue decidiendo quién puede emitir una credencial, y una universidad sigue siendo responsable de sus títulos. Propia representa ese estado de confianza; no lo crea.
El objetivo
El objetivo no es poner la identidad en una blockchain, sino separar los datos privados de una credencial del estado público necesario para verificarla.
Los estándares hacen que las credenciales puedan viajar entre sistemas. Propia agrega los registros públicos que permiten verificar quién puede emitirlas, qué claves controla cada identificador y si siguen vigentes.
Así, una verificación puede convertirse en un insumo para otra institución, en lugar de volver a empezar de cero.
Sigamos la conversación
Si tu institución está trabajando en emisión, verificación o revocación de credenciales digitales, respondé este correo y contanos dónde se pone difícil.
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Para seguir leyendo
El whitepaper de Propia: la especificación completa del protocolo.
The full lifecycle of a verifiable credential: cómo funciona una credencial desde su emisión hasta su revocación.
How the mobile driver’s license works: qué hay detrás de una licencia de conducir digital.
W3C Verifiable Credentials Data Model 2.0: el estándar de credenciales sobre el que se apoya el modelo.










